Geografía

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El Rosario es uno de los cuatro municipios que conforman el Área Metropolitana de Tenerife.

Limita con Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna, La Matanza, El Sauzal, Tacoronte y Candelaria. El municipio se extiende desde las medianías altas a la costa, situándose la capital del municipio, La Esperanza, a 905 metros. El límite suroriental del municipio es la dorsal volcánica de Pedro Gil, que unió el Macizo de Anaga con el Parque Nacional de El Teide. En esta zona de transición a la cumbre se halla el monte de La Esperanza y numerosos conos volcánicos, que también salpican la parte nororiental, que limita con San Cristóbal de La Laguna. Aquí predominan llanuras y suaves barrancos.

El SE del municipio tiene forma de pronunciada rampa, con barrancos encajados. El litoral tiene una longitud de poco más de cuatro kilómetros y medio, y lo conforman playas de arena negra y callaos, piscinas naturales y costa escarpada.

La Flora de El Rosario: una vegetación en pisos

Al abarcar el municipio desde cotas altas sobre los 1500 metros hasta el mar, la vegetación se distribuye de forma escalonada.

Eflora-euphorbia-balsamiferan la zona forestal y medianías altas del municipio se mantiene una extensa zona de pino canario (pinus canariensis). Al SE aparece asociado con escobones (Chamaecytisus proliferus) y codesos (Adenocarpus foliolosus) y jaguarzo o jara del pionar (cistus Symphytifolius).Al  NO, afectado por los alisios, al pinar se asocian especies de monteverde o laurisilva. Se desarrollan plantas como el brezo (Erica arborea), la faya (Myrica faya), el acebiño (Ilex canariensis) el viñátigo (Persea indica), y arbustos como la pata de gallo (Geranium canariense) y la trepadora Bicacarera (Canarina canariensis)).

Medianías bajas y zona SE: es la franja dedicada a  la agricultura. La vegetación originaria ha desaparecido en gran medida, y es sustituida por  matorrales: tabaibales amargos (Euphorbia lamarckii), tunerales (Opuntia ssp.) y jarales (Cistus monspeliensis).

Entre costa y medianías bajas: se desarrollan plantas adaptadas a precipitaciones escasas: tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera), tabaiba amarga, cardones (Euphorbia canariensis), cornicales (Periploca laevigata), balosflora-eucalyptus-globulus (Plocama pendula), verode (Kleinia neriifolia), aulagas (Launaea arborescens). Las terrazas de cultivos, en gran medida abandonadas, son colonizadas por jarales o jaguarzos  negro (Cistus monspeliensis), pencones e incluso tabaibas. A esta vegetación se la denomina  vegetación de sustitución.

Costa: las zonas próximas al mar son ocupadas por un matorral halófilo, adaptados a la maresía, con plantas como tomillo marino (Frankenia ericifolia), lechuga de mar (Astydamia latifolia) y tarajales (Tamarix canariensis).

Muchos árboles y plantas foráneas se han adaptado a la vida en este municipio, como los Eucaliptos (Eucalyptus globulus). Son las denominadas especies introducidas.

Clima y Agua

A la zona forestal y las medianías, entre los 700 y 1000 m, llegan el 90% de los días del año los vientos alisios, que traen nieblas y llovizna. Esto ha permitido que se desarrolle la laurisilva y el Monteverde, así como el cultivo tradicional de frutales, cereales, millo y papas de secano. El sector suroriental es seco y ventoso. Destaca la presencia de pencas, vides, higueras y almendros. En la costa, con temperaturas más cálidas, se ha desarrollado un proceso de asentamientos residenciales y turísticos.

En las medianías húmedas las nubes que acercan los alisios depositan gotas de agua en las ramas de árboles, arbustos y matorrales, y ésta se filtra al subsuelo, alimentando nuestros acuíferos y generando los manantiales, en los que tradicionalmente se ubican las fuentes. La Esperanza cuenta con tres fuentes destacadas: Guillén, Los Berros y Zamorano. La franja SE del municipio apenas contaba con recursos hídricos, pero a principios del siglo XX se construye el Canal de Araya, que transportó el agua desde el Valle de Güímar hasta el área metropolitana. También se construyen galerías, como la de Rosarito, y pozos, como La Cañada y El Guanchito. En los últimos tiempos se ha apostado por nuevas técnicas de aprovechamiento hídrico, como la captación de Agua de niebla, situada en la Data del Colorado.