El móvil al volante
| Dónde está el peligro |
Su uso es tan común que nueve de cada diez conductores lleva un móvil consigo cuando se monta en el automóvil, y de éstos sólo el 14% cuenta con una instalación de manos libres. Los datos de la encuesta que realizó en España la Dirección General de Tráfico (DGT) con una muestra de 1.800 conductores son más preocupantes: uno de cada tres reconoció haber hablado como mínimo una vez por el móvil manual mientras conducía.
Mar Garre, desde la aseguradora Línea Directa, explica que para un conductor “resulta difícil” ser consciente del peligro al que se expone si habla por teléfono durante su viaje al ser éste un hábito muy extendido. “No son conocedores de la verdadera amenaza que encierra”, explica. Un estudio de esta compañía, realizado durante 3 meses por el Laboratorio de Investigación del Transporte de Inglaterra, afirma que un conductor participando en una conversación telefónica tarda medio segundo más en reaccionar que en condiciones normales, lo que significa, conduciendo a una velocidad de 110 kilómetros por hora, recorrer 14 metros en situación de peligro. Los resultados de este estudio demostraron que el celular afectaba al conductor principalmente en 3 aspectos:
- Resulta más difícil mantener el control de la velocidad.
- Guardar la distancia de seguridad con el vehículo precedente se convierte en una tarea más compleja.
- Aumenta en un 50% el tiempo de reacción.
Desde el Centro Médico Rocar de Alcorcón, el doctor Carlos Sánchez subraya que hablar mientras se conduce, tanto por el móvil como con otra persona dentro del vehículo, siempre es un factor de riesgo, como lo es el no haber dormido bien, sufrir algún trastorno psicológico o haber ingerido alcohol.
Los estudios realizados, en este sentido, por Línea Directa coinciden con los argumentos del doctor Sánchez, llegando a equiparar el uso del celular a la ingesta de alcohol. En estos estudios se concluye que su uso podría equivaler a una tasa de alcoholemia de un gramo por litro de sangre. “Nuestro cerebro no es capaz de efectuar a la vez dos tareas complejas, como conducir y mantener una conversación”. A la misma conclusión se ha llegado a través de las investigaciones científicas realizadas dentro del programa Argos desarrollado por la DGT.